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17 Septiembre 2011

Voces inmortales de la lírica: Rayén Quitral.

Amigas y amigos: Lamentablemente el mundo artístico de Chile se olvida de la memoriade grandes artistas que fueron ícono en la música popular y en el mundo de las artes, uno de ellos es Rayén Quitral, quien por su origen mapuche a llevado sus raíces étnica a todos los grandes escenarios del mundo y con reconocimientos de nivel internacional. Veámos parte de su trayectoria artística y musica de esta soprano chilena.

Su verdadero nombre es María Georgina Quitral (más conocida como Rayén Quitral) era una soprano chilena, de origen mapuche. Reconocida a nivel internacional por su interpretación de la "Reina de la Noche" en la ópera La flauta mágica. También fue conocida por sus presentaciones con atuendos mapuches, demostrando orgullo por sus raíces indígenas.

Rayén Quitral nació en Iloca (Región del Maule) el 7 de noviembre de 1916. hija de un peón agrícola, Fidel Quitral Correa; y de una campesina, Fidelisa (Fidela) Espinoza Letelier (algunas versiones dicen que el nombre de la madre sería Elena). Su padre falleció siendo Rayén aún muy niña. Su madre trabajaba de empleada doméstica en una casa particular de Iloca. Hasta los cinco años de edad vivió Rayén en Iloca con unas tías, hermanas de su madre. Después la llevaron a San Javier, donde comenzó a asistir a una escuela primaria, y de San Javier se trasladaron a Curicó, donde completó su instrucción, pues allí vivió de los siete a los quince años. Por entonces cantaba en fiestas familiares y en la iglesia. También realizó algunos estudios de piano.

A los quince años de edad, Rayén fue madre soltera. Una bondadosa señora alemana se hizo cargo del niño y costeó su educación. Alrededor de 1932, el dentista santiaguino Alfredo Avaria le escuchó cantar y, entusiasmado, logró que la señora Quitral y su hija se fueran a trabajar a su casa en Santiago. El dentista hizo que su paciente, el empresario teatral chileno Ignacio Benítez Gallardo, la escuchara en su consultorio (Rayén cantó, escondida tras una puerta, el tango de Luis Martínez Serrano, ‘Donde estás corazón') y Benítez, entusiasmado con esa prodigiosa voz, la llevó a la casa de la prestigiosa maestra de canto doña Emma Ortiz. Esta dama, cuyo nombre real era Emma Wachter Ortiz de Thomassen, de origen bávaro, le dio primero clases en forma particular, y luego le hizo ingresar al Conservatorio Nacional de Música, en 1935, donde Emma Ortiz fue su profesora de canto; María Elena Blum, de piano; y el maestro Pizzi, de teoría y solfeo.

Estudió canto en el país, debutando en el Teatro Central de Santiago en 1937. En 1941 debuta en el Teatro Colón de Buenos Aires, en el rol de la Reina de la Noche, en la ópera La flauta mágica. Se presenta en varios países de América, para luego residir largo tiempo en México.

La primera presentación pública de Rayén Quitral fue en el Teatro Club de Señoras, posiblemente en marzo de 1937, en una presentación que ahí realizó Emma Ortiz con sus alumnas más aventajadas. Luego se presentó en el Teatro de Sewell.

Aún estudiaba cuando se le ofreció un ventajoso contrato para presentarse en conciertos. Como la dirección del Conservatorio pusiera inconvenientes, Rayén optó por retirarse. Su debut no pudo ser en el Teatro Municipal, pues se la consideró muy joven y sin experiencia, pero lo realizó en el Teatro Central, el 31 de mayo de 1937, en uno de los tradicionales conciertos de los días lunes, con un programa de dos horas de duración y las localidades agotadas.

Repitió este concierto en el Teatro Central y en otros como el Teatro Santa Lucía y el Teatro Oriente, tanto en la capital como en el resto del país, durante tres meses. Entre ellos destacaron sus exitosas presentaciones en el Teatro Municipal de Concepción y en el Casino de Viña del Mar junto al violinista Pedro D'Andurain.

El 29 de abril de 1938 se presenta en el Teatro Solís de Montevideo en un concierto, acompañada al piano por su maestra, Emmita Ortiz. Es anunciada como "concierto de la soprano araucana Rayén Quitral". Siguen actuaciones en Radio Baquedano de la capital y un ‘concierto de despedida' en el Teatro Caupolicán, y en agosto viaja a Argentina.

En Chile canta Lucía de Lamermoor en 1942 y Gilda en Rigoletto, en 1943. En 1950 realiza una gira de conciertos por Italia y Francia, para debutar con gran éxito en Londres, nuevamente con La flauta mágica, en 1951.

En septiembre de 1938 debuta como concertista en Buenos Aires, realizando cuatro conciertos en el Teatro Politeama, y graba en esa misma ciudad sus dos primeros discos (‘Una Voce poco fa', de Il Barbiere di Siviglia, con ‘L'angui d'inferno', de Il flauto magico, disco Victor N° 36211 (12"); y las canciones ‘El Copihue Rojo' y ‘Canción Araucana', disco Victor N° 38332 (10"). También en el mismo año es contratada por Radio Belgrano (LR3), en la cual permanece durante cuatro años con un mismo auspiciador.

De regreso en Chile, el 4 de diciembre de 1938 cantó (sin micrófono) en la inauguración del Estadio Nacional de Santiago, siendo acompañada por el tenor mexicano Juan Arvizu. Los dos años siguientes los pasó prácticamente entre Argentina y Chile, y presentaciones en Radio Belgrano. En la temporada de diciembre 1939 y enero 1940 tuvo ocasión de compartir honores con dos grandes de la lírica internacional: el tenor español Hipólito Lázaro y el tenor italiano Tito Schipa.

En diciembre de 1940 dio conciertos en diversos teatros de Lima y en Radio Nacional de Perú, con motivo de las fiestas del Centenario de Arequipa. En Perú era anunciada como "la voz extra humana".

En Nueva York fue acogida en la casa del célebre pianista chileno Claudio Arrau. Éste le ofreció su casa y además se preocupó personalmente de pulir ciertas vulgaridades en su interpretación y musicalidad. Cuando Arrau creyó que su alumna estaba lista para cantar en un escenario, logró sin grandes problemas una audición para el Metropolitan Opera de Nueva York. Antes de dirigirse al teatro, Arrau, una vez más le hizo hincapié en lo que le había enseñado.

El 21 de noviembre de 1944 tuvo lugar la audición. Rayén cantó el aria de la Reina de la Noche de La flauta mágica y la Escena de la Locura de Lucia di Lammermoor. Los Archivos del Metropolitan Opera registran lo que sigue: "Extraordinary voice, was so nervous that she was unmusical, undisciplined. Needs much work" ("Voz extraordinaria. Estaba tan nerviosa que se mostró antimusical, sin disciplina. Necesita trabajar mucho").

Por supuesto, no fue contratada y Arrau, muy molesto con su ‘indisciplinada" alumna, no quiso saber nada más de ella. Tengo en mi poder una funda de un disco 78 rpm Columbia que dice: "The world's greatest artists on the world's finest records" ("Los más grandes artistas del mundo en los mejores discos del mundo"). Y luego una lista de grandes de la música como Ezio Pinza, Lily Pons, Torsten Ralf, Paul Robeson, Risë Stevens... y Rayén Quitral.

Esto me hace creer que, posiblemente, antes de la malograda audición, Arrau consiguió que Rayén Quitral grabara algunos discos para la Columbia americana. Sin embargo, al no obtener el contrato con el Metropolitan, los discos jamás se publicaron y es más que probable que las matrices fuesen destruidas. Así fue como Rayén Quitral perdió la mejor oportunidad de convertirse en una soprano de renombre internacional.

En su libro Cincuenta Años de Opera en México, Carlos Díaz Du-Pond la describe así: "... una chilena con una voz fabulosa de soprano que pudiéramos llamar ‘única', pues tenía una extensión fenomenal". Rayén Quitral se radicó por varios años en la capital mexicana, donde cantó en radio auspiciada por la Lotería Nacional.

En 1949 volvió a Chile para tres conciertos en el Teatro Municipal y presentaciones en Radio Sociedad Nacional de Agricultura. El 19 de septiembre de 1949 dio un concierto en el Teatro 18 de Julio de Montevideo, acompañada al piano por Darío Sorin. Luego vinieron conciertos en Francia y en Italia. El 30 de abril de 1950 se presentó en un concierto en el Teatro della Pergola, en Florencia. La crítica de Il Mattino dell'Italia Centrale dijo que "... el público aplaudió vivamente", pero agregaba: "... no ha confirmado plenamente todavía la bella fama con que era anunciada al público florentino. La entonación no es siempre segura....".

El 6 de enero de 1951 tuvo lugar su ya legendario debut en el Royal Opera House Covent Garden de Londres, con la ópera La flauta mágica. Se dieron cinco funciones, los días 6, 17 y 26 de enero; y 7 y 19 de febrero, y la obra fue cantada en inglés.

Rayén cantó la primera función en inglés, pero después la empresa la autorizó para cantar su rol de la Reina de la Noche, en idioma alemán. Aunque estas funciones tuvieron gran éxito de público (Rayén Quitral declaraba en una entrevista que los mismos reyes de Inglaterra aplaudieron de pie su interpretación...; queremos creer que la historia es verdad), la crítica fue algo reservada. Así el Daily Telegraph del 8 de enero de 1951 comentaba que "... hizo una eficiente, pero áspera (harsh) Reina de la Noche...".

Vuelve a Chile y el 3 de septiembre de 1951 dio un concierto en el Teatro Municipal acompañada por Carlos Oxley al piano, pero los críticos chilenos, haciendo gala de severidad, le criticaron su "vulgarismo" y su "despliegue de sonoridad". El 10 de octubre del mismo año se presentó en el Teatro Central en un concierto a beneficio de la Universidad Popular Juan Enrique Concha.

Nuevamente parte para realizar giras de conciertos por países sudamericanos. El 14 de octubre de 1952 da un único concierto en el Teatro Municipal con Free Focke al piano. Luego regresa a Argentina. Allí, el 9 de julio de 1953, se presenta por última vez en el Teatro Colón de Buenos Aires participando en un concierto de Bailes y Cantos Folklóricos.

Tras una ausencia de dos años, en 1953 regresa a Chile para grabar diez temas para el sello verde de RCA Victor. Estos cinco discos 78 rpm, más los dos grabados en 1938 en Argentina, son su única herencia fonográfica. A fines de ese año dio un único concierto en el Teatro Municipal.

El 27 de enero de 1954 participó en la velada inaugural del Teatro SATCH (actual Teatro Carlos Cariola) junto a numerosos artistas, entre los que también se encontraban la soprano Marcela de la Cerda y el bajo Claudio Robles.

En 1954, cuando en Chile se estrenó La flauta mágica, no fue Rayén Quitral la escogida para su famoso rol de la Reina de la Noche. Una joven soprano, entonces casi desconocida, Victoria Canale, cosechó los laureles que en justicia debieron ser para Rayén. Victoria Canale, entonces llamada Victoria Espinosa, de bellísima voz y figura, realizó una importante carrera en Alemania y España, donde grabó la ópera Marina junto al tenor Jaume Aragall.

En 1956 el gobierno alemán le otorgó a Rayén Quitral una beca para perfeccionarse en el Deutsche Akademische de Hamburgo. Son tres años de estudios y estrecheces. Compra un piano y para poder pagarlo tiene que fabricar empanadas y ver la suerte (tarot). Incluso no tiene luego dinero para volver a Chile. Obtiene el primer premio en el Conservatorio de Bonn, como la mejor intérprete de Wagner y Lieder, y en marzo de 1960 vuelve a Chile, convertida en una soprano dramática. Sin embargo, su voz ya no era la de antes.

No obstante su éxito en Alemania, tiene que pagar diez mil pesos a un diario para que publique la noticia de su regreso a la patria. Poco después enferma de gravedad en Santiago y los artistas chilenos deben hacer un festival para costear las operaciones y medicamentos. Finalmente, el gobierno chileno le otorga una pensión vitalicia para que pueda vivir, si no con holgura, al menos con dignidad.

A partir de 1961 sus actuaciones fueron pocas y, triste es reconocerlo, sin mucho éxito ni de crítica ni de público. Esporádicas intervenciones radiales y algún que otro concierto parecen haber sido las máximas oportunidades que Chile brindó a esta gloria nacional.

En marzo de 1967, treinta años después de su debut, dio su adiós definitivo a la escena, con una serie de recitales en el Teatro Municipal de Viña del Mar y en el Casino de la misma ciudad.

En los últimos años de su vida se desempeña como Profesora de Coros en el ‘Open Door' (hospital psiquiátrico) y en el Sanatorio El Peral. También hace clases de música en escuelas industriales y liceos fiscales de Santiago. En 1975, en el Acto de Graduación de las alumnas del Liceo N° 26, Rayén Quitral alzó su voz, una vez más, para cantar en el Teatro Gran Palace ‘El Copihue Rojo'. Fue su canto de cisne.

En su vida privada Rayén Quitral no tuvo suerte. De su unión con el chileno-alemán Hans Krefft, quien la protegió y cultivó en sus primeros años de carrera, tuvo un hijo, Jorge Krefft Quitral, que falleció de cáncer en 1974, a los 36 años de edad.

En Buenos Aires, alrededor de 1938/39 se enamoró y se casó con el administrador teatral argentino Salvador Saldías. Juntos viajaron a Estados Unidos y México. Y fue en este último país en que Saldías la abandonó, llevándose todo el dinero que Rayén había logrado reunir por sus presentaciones. El divorcio tuvo lugar en 1947. Según el investigador peruano Alejandro Yori, a partir de ese momento Rayén se dedicó a una vida disipada sin control alguno.

Sus desilusiones artísticas y familiares, la soledad en que vivía, las dificultades económicas que enfrentaba, la llevaron poco a poco a un derrumbe físico prematuro. Afectada del corazón y padeciendo una aguda afección hepática, con hemorragia digestiva, que no quiso curarse a tiempo, debió internarse de urgencia en el Hospital San Juan de Dios, el día 4 de octubre, donde 16 días después, el sábado 20 de octubre de 1979, a las 11:55 a.m. Rayén Quitral, la ‘flor de fuego', se extinguía para siempre.

La prensa que tan esquiva le fue en los últimos años, cubrió ampliamente este triste final. Rayén pidió expresamente que no hubiera periodistas en su funeral. Después de una misa celebrada el domingo 21 de octubre, en la Basílica de la Merced, sus restos fueron llevados al Cementerio Metropolitano de la capital, donde Rayén descansa para siempre.

Cómo Chile, como lo dije en un principio es un país de mala memoria, desde el sitio selecto la recordamos con su bella voz, con Aria de la Reina de la Noche, extracto de la obra la Flauta Mágica de Wolfang Amadeus Mozart, luego Canción Araucana, el tradiciónal tema, Ay, ay, ay de Osmán Pérez Freire y El copihue rojo.

 

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

abril-ale

abril-ale dijo

Pero acá estás vos para traer a Rayén Quitral a la memoria. Disfrutaré de los videos por la noche. Gracias por compartir.

Excelente fin de semana. :D

17 Septiembre 2011 | 05:37 PM

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